Después de la polémica victoria del estadounidense Andre Ward sobre el ruso Sergey Kovalev muchos aficionados al boxeo se preguntan como se permitió que los tres jueces fuesen estadounidenses cuando en otras ocasiones suelen ser de varias nacionalidades.

Normalmente el campeón es el que suele llevar la voz cantante en las negociaciones, en este caso el campeón que exponía sus tres títulos mundiales del semipesado versión AMB, OMB y FIB era Sergey Kovalev, pero por lo visto no logró impedir que los tres jueces fuesen estadounidenses.

Al finalizar el combate Kovalev, fue claro:

“Yo aquí soy un extranjero más. Los tres jueces son de Estados Unidos, entonces es lógico. Lo cierto es que me llevé al menos nueve rondas, entonces no es un final justo”, afirmó Kovalev.

Los principales culpables de que los tres jueces fuesen estadounidenses fueron varios, La Comisión Atlética de Nevada, los organismos que dieron su aprobación (FIB, AMB y OMB), y el equipo de Kovalev por no imponer condiciones más justas.

En la vida además de ser honrados hay que parecerlo y con la decisión de elegir a tres jueces estadounidenses, peleando un púgil estadounidense, unido a un árbitro estadounidense, no da la impresión de ser un combate en el que ambos púgiles estén en las mismas condiciones.

Imagínense, que se diese una revancha en Moscú, con un árbitro ruso y tres jueces rusos, en ningún caso el equipo de Ward aceptaría la pelea y los medios calificarían la pelea de encerrona inaceptable, por ese motivo estas elecciones deberían estar prohibidas.

En la mayoría de los deportes se evita que los árbitros o jueces sean de la misma nacionalidad de los deportistas implicados para evitar suspicacias, nadie entendería que la pasada final del campeonato mundial de fútbol entre Argentina o Alemania, el árbitro y los jueces de linea hubiesen sido argentinos o alemanes, pero en el boxeo parece ser que el sentido común no existe,